NUEVOS ESTILOS DE VIDA, HÁBITOS DE UN NUEVO SIGLO
Los nuevos estilos de vida, el menor tiempo disponible para cocinar y dedicar a nuestra alimentación, la competitividad de los mercados, el estrés, el consumismo y el hedonismo. Un cóctel que ha desencadenado una serie de hábitos, estilos de vida y como consecuencia, nuevas enfermedades.
Los nuevos estilos de alimentación de los hombres y mujeres españoles poco tienen ya que ver con la dieta saludable de nuestros abuelos, propia de la cultura mediterránea. Esto ha hecho que se pierda la dieta rica en ácidos grasos insaturados, pasando a un segundo plano en favor de una con exceso de grasas saturadas.
· Sedentarismo

Según datos del Ministerio de Sanidad (1993), se estima que la mitad de la población es absolutamente sedentaria y que se tiene menos tiempo para el ocio y ejercicio físico. En Estados Unidos mueren cada año unas 250.000 personas por enfermedades en las que el sedentarismo está presente. En 1994 la OMS reconoció el sedentarismo como un factor de riesgo independiente de la enfermedad coronaria.
Se estima que las personas sedentarias (no activas) tienen aproximadamente el doble de riesgo de enfermedad.
El sedentarismo establece las bases para la aparición de varias enfermedades (hipertensión arterial, trastornos del colesterol, diabetes, obesidad…), que generan el sustrato ideal para la aparición del infarto, angina, ictus; que son la primera causa de muerte de nuestra sociedad. Además, la falta de ejercicio físico tiene efectos sobre el sistema esquelético (osteoporosis), muscular, (contracturas) y psiconeurológico (depresión-ansiedad).
Si tuviéramos que definir el perfil del sedentario, no sería la persona que está todo el día entre el sofá y la cama, que también, sino el que no hace ejercicio físico, no camina o no afronta tareas que exigen esfuerzo físico.
El antídoto o el medicamento contra el sedentarismo es el ejercicio físico. Sus efectos beneficiosos son tanto físicos como psicológicos.
· Obesidad

La obesidad se define como un aumento de la grasa corporal, que se traduce en un incremento del peso. Para clasificar la obesidad se han utilizado varias técnicas. En la práctica clínica el grado de obesidad se determina mediante el índice de masa corporal:
IMC = Peso / altura x 2.
Siguiendo los criterios de la Sociedad Española para el estudio de la Obesidad, esta es
la clasificación de la obesidad para la población entre 20 y 69 años:
· Normalidad IMC: 20-25
· Obesidad grado I: IMC 27-29,9
· Obesidad grado II: IMC 30-34,9
· Obesidad grado III: IMC 35-39,9
· Obesidad grado IV(mórbida): IMC >40
La obesidad infantil es tema prioritario de las Fundaciones del Corazón de Europa. De los 77 millones de niños de la Unión Europea, 14 millones tienen sobrepeso, y de ellos, 3 millones son obesos. En España se estima que la obesidad infantil afecta al 10% de los niños, en sus dos formas: obesidad ginoide (forma de pera) por acumulo de grasa de cintura para abajo y obesidad androide (forma de manzana) en que la grasa se localiza fundamentalmente en la cintura.
Desde hace varios años, la comunidad científica viene insistiendo en la necesidad de controlar la ingesta de grasas en la dieta. Aunque no se han establecido requerimientos para la ingesta de grasa, ésta deberá suponer entre un 30-35% de la energía total de la dieta.
La prevención de la obesidad implica tres objetivos:
1. Campañas sanitarias desde la infancia para una alimentación equilibrada y hacer ejercicio físico. Se está abandonando la dieta mediterránea y se está sustituyendo por comidas rápidas-basura. Los niños cada vez hacen una vida más sedentaria (muchas horas delante de la televisión, videojuegos, etc.)
2. Evitar la evolución de la obesidad de las personas con sobrepeso. Un niño obeso será un adulto obeso.
3. Conseguir que no recuperen el peso las personas que tuvieron sobrepeso y consiguieron perderlo.
· Estrés
Se puede definir como todo esfuerzo adaptativo frente a los cambios percibidos.

En condiciones normales no es nocivo sino necesario incluso para la vida (síndrome de adaptación).
En el estrés se distinguen
tres fases consecutivas:
1. Fase de alarma, en la que el hipotálamo e hipófisis, situados en la parte baja del cerebro, liberan sustancias específicas como la adrenalina y noradrenlina, glucocorticoides, aldosterona y hormonas diuréticas. Se le ha denominado reacción de lucha y huida.
2. Fase de resistencia, en la que el organismo se ha adaptado y vuelve a su estado normal. Si el organismo no tiene capacidad para resistir mucho tiempo, se produce la tercera fase.
3. Fase de extenuación. Es donde se cree que el estrés contribuye al desarrollo de enfermedades, especialmente cardiovasculares, ansiedad-depresión, con síntomas de todos los órganos del cuerpo: taquicardia, hipertensión, sudoración, temor, preocupación, hostilidad, ira, dificultades respiratorias…
· Colesterol
El colesterol es una grasa que circula por la sangre y se va depositando en las paredes de las arterias, en la lesión endotelial, formando una placa que es la lesión fundamental y que se denomina ateroma, que cuando crece obstruye el paso de la sangre (insuficiencia coronaria o angina de pecho). Cuando esta placa se rompe, sus trozos actúan como trombos y ocluyen la arteria, originando el infarto de miocardio.
Se sabe hoy que cada descenso del 10% de la cifra de colesterol, se produce una reducción del 13% de mortalidad por enfermedad coronaria.
Los países con una dieta rica en
grasas saturadas animales, tienen el colesterol más alto, y mueren más de enfermedad coronaria que los países que consumen más grasas vegetales, cuyo colesterol es más bajo y por ende la enfermedad coronaria es más baja.
La
dieta es clave. Cuando a pesar de una buena dieta sigue alto el colesterol, habrá que estudiar la analítica y genética. La OMS aconseja consumir tanto pescados blancos como azules al menos 4 veces a la semana. El pescado contiene grasas saludables (como los ácidos Omega 3
EPA y
DHA) cuya acción es beneficiosa para reducir el riesgo de enfermedades coronarias, como infartos, arteriosclerosis o embolias.
El
ejercicio físico diario contribuye a controlar las cifras de colesterol total y sube el colesterol HDL (bueno), rebajando los triglicéridos y la obesidad. Se conocen hoy los alimentos que bajan el colesterol: pescado azul-blanco mejor que carne, aceite de oliva, cereales, legumbres, hortalizas, frutas, huevos en días alternos, leche Omega 3, frutos secos, vino tinto en dosis mínimas (uno o dos vasos).
Las
nuevas condiciones de vida actuales (consumismo) y el consumo de
comidas rápidas (basura)
fuera del hogar, han hecho que nuestra dieta mediterránea haya empeorado y el
colesterol haya aumentado.
Desconocimiento
Un 36% de españoles no sabe que tiene niveles altos de colesterol
La mitad de españoles desconoce sus niveles de colesterol
LDL (el "malo"), y de ellos el 36,4 por ciento tiene cifras por encima de las recomendadas. Además, el 43 por ciento de los sujetos con antecedentes personales cardiovasculares y/o diabetes no saben precisar sus niveles, mientras que la mitad de los mismos supera los límites aconsejados, "lo que supone un grave riesgo, ya que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares".
· Tabaquismo

El tabaquismo es la causa más importante de enfermedad cardiovascular y de ella morirá antes de cumplir los 60 años el 25 por ciento de los fumadores crónicos, según ha dicho el cardiólogo español Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular del hospital Monte Sinaí de Nueva York.
Se pueden atribuir al tabaco el 30 por ciento de las muertes por todos los tipos de cáncer y el 85 por ciento de las producidas por cáncer de pulmón, el 35 por ciento de las causadas por enfermedad coronaria (angina de pecho, infarto de miocardio y muerte súbita) y el 90 por ciento de las originadas por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
De los numerosos componentes de los cigarrillos conocidos, dos son los más contundentes por su malignidad: nicotina y monóxido de carbono. También son dañinas las sustancias adictivas que los fabricantes añaden para fomentar la adicción. Está demostrado que ambas sustancias alteran las grasas (colesterol), promueven la agregación plaquetaria y coagulación, inducen vasoconstricción (angina tabáquica), la disfunción endotelial, acelerando la ateroesclerosis. También aumenta el tono simpático (adrenalina).
¿Por qué abandonar el tabaco?
1. Aterosclerosis coronaria.
2. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer de pulmón.
3. Insuficiencia vascular periférica.
4. Las mujeres y jóvenes fuman cada vez más, de ahí el infarto en mujeres jóvenes.
5. Afecta al embarazo: síndrome fetal, abortos espontáneos.
6. Acelera el proceso de envejecimiento. Favorece la aparición de arrugas y patas de gallo.
7. Ahorre los euros que le cuesta en una hucha.
8. Es una drogadicción. El fumador se siente mal.
9. Al dejar de fumar mejora la calidad de vida, olores, gusto, capacidad vital.
10. Al fumador recalcitrante que tras el infarto no puede dejarlo, hay que animarlo y que acuda a Unidades Antitabaco, con fármacos y apoyo psicológico.
PREVENIR MEJOR QUE CURAR
Alimentos funcionales
Surgieron de la necesidad de compensar una alimentación desequilibrada, muy rica en grasas saturadas y pobre en determinadas grasas insaturadas, minerales, vitaminas y fibra.
En España, se comercializan actualmente alrededor de 200 tipos de alimentos funcionales, como por ejemplo: zumos a los que se les ha añadido vitaminas, minerales, fibra, etc., cereales con fibra y minerales, o leches enriquecidas con calcio, ácidos grasos omega-3, ácido oleico o vitaminas.
Algunas cifras a tener en cuenta
Más del 50% de la población española presenta niveles elevados de colesterol (Fuente: Estudio DRECE, Detección Precoz de la Enfermedad Cardiovascular en España).
El 31% de la población presenta dos o más factores de riesgo cardiovascular (Fuente: Estudio International GOAL, Global Opinion and Awareness of Cholesterol).
El 45% de las muertes en España son debidas a algún factor de riesgo cardiovascular (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, Biblioteca digital, DIALNET).
Con hábitos y prevención cardiosaludables se podrían reducir hasta un 50% las muertes por este motivo (OMS).
La labor didáctica es fundamental, concienciar e informar de los diferentes factores de riesgo cardiovascular y cómo incidiendo en ellos se puede reducir casi en un 60% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (Circulattion).
Cómo prevenir
1. Dejar de fumar. Fumar es la principal causa de morbilidad y mortalidad prematura prevenible. Los efectos nocivos del tabaco para la salud de los no fumadores, en general, y de los niños, en particular, que sufren mayores problemas de tipo respiratorio como neumonías, bronquitis y asma, además de otitis y sinusitis.
2. Dieta cardiosaludable, rica en fruta y verdura, consumir más pescado que carne. Si no disponemos de tiempo para cuidar la alimentación, podemos acudir a los alimentos funcionales que aportan la cantidad recomendada de grasas saludables, necesarias para la salud cardiovascular. Reducir por tanto la cantidad de grasas saturadas de la dieta y sustituirlas por grasas más saludables.
3. Incrementar la actividad física, con paseos de 30-45 minutos de duración, mejorando la salud física y también la psicológica.
4. Reducir el sobrepeso y la obesidad adulta e infantil.
5. Reducir la presión arterial a menos de 140/90 mmHg en pacientes de alto riesgo y de 130/80 mmHg en pacientes con diabetes.
6. Los suplementos de ácidos grasos Omega 3 y vitaminas podrían complementar la prevención contra el desarrollo de la Ateroesclerosis.
7. Cada vez hay más datos de estudios de adultos y niños que demuestran el beneficio del ejercicio físico aeróbico para mejorar el riesgo de enfermedad vascular. Por ello desde todos los foros se debe recomendar el ejercicio y combatir así la cultura del sedentarismo.
8. No abandonar la dieta mediterránea. Básicamente Aceite de oliva, Verduras, Pescado, Legumbres, Fruta, Vino moderado.